Durante una charla mantenida con el Dr. Alejandro González Arestivo, clínico médico de La Costa, nos explicó que la presión arterial baja o hipotensión ocurre cuando la presión arterial durante y después de cada latido cardíaco es mucho más baja de lo usual, lo cual significa que el corazón, el cerebro y otras partes del cuerpo no reciben suficiente sangre.

En general podemos decir que una persona tiene la presión arterial baja cuando está por debajo de 90/60. Las cifras no afectan a todas las personas por igual. Hay personas cuya presión normal es siempre baja y no tienen ningún tipo de molestia.

Sin embargo hay otras que con el mismo nivel de presión arterial se sienten bien y otras se sienten fatal. El problema es cuando nos produce sensación de fatiga, mareo y falta de tono muscular.
La persona puede llegar incluso a desvanecerse ya que el cerebro no recibe el flujo necesario de sangre.

¿Están relacionadas las bajas de glucosa y la presión arterial baja?

Es muy curioso observar que la mayoría de personas se sienten peor cuando pasan muchas horas sin comer o toman un exceso de azúcar, colas o refrescos con azúcar, etc.

Las causas más frecuentes son hemorragias por diferentes motivos (heridas, ulceras, rotura de aneurismas, etc.), pérdidas de líquidos (vómitos, diarreas, uso de diuréticos, etc.), problemas cardíacos (infarto del miocardio, arritmias severas, exceso de drogas para la presión alta), en ancianos se puede ver la hipotensión ortostática, es decir, la presión baja bruscamente cuando la persona cambia de la posición acostada o sentada a la de pie, lo cual produce mareos severos, ocasional pérdida del conocimiento y caídas con todas sus consecuencias, debiéndose frecuentemente a medicamentos, deshidratación, déficit de la hormona cortisol de la glándula suprarrenal, bajas severas del nivel de azúcar, etc.

Tratar la causa.

El tratamiento será el de la causa que la produce, es decir, no se debe buscar tratar simplemente de elevar la presión con medicamentos, sino de identificar

la enfermedad que muestra este síntoma, y con mucho más razón en personas de la tercera edad cuyos órganos son mucho menos resistentes
a los cambios bruscos y grandes de presión pudiendo desembocar en isquemias cerebrales, infartos de miocardio, shock, insuficiencia renal, etc.

La recomendación por supuesto es la prevención: evitar los factores de deshidratación, cuidar la medicación de los ancianos y la consulta al servicio de urgencia cuando hay bajas de presión no explicables y duraderas.

Hay tres tipos principales de hipotensión
Hipotensión ortostática, incluyendo hipotensión ortostática posprandial.
Hipotensión mediada neuralmente (NMH, por sus siglas en inglés)
Hipotensión grave producida por una pérdida súbita de sangre (shock), infección o reacción alérgica intensa.